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| Foto: Sol Silva |
Después de largos procesos que duraron alrededor de 2
años Díaz Bessone obtuvo la pena máxima que lo condena a cadena perpetua , por ser
el autor de al menos 13 asesinatos y llevar a cabo privaciones ilegitimas de la
libertad durante la dictadura.
El tribunal Oral Nº2 conformado por Otmar Paulucci, Beatriz Cavallero y Jorge Venegas Echagüe, dispuso que Díaz Bessone junto con el ex policía José Rubén Lofiego cumpla con la pena de prisión perpetua y cárcel común de el sistema penitenciario.
Así mismo también se condeno a los ex policias Mario Marcote, Ramón Vergara y José Carlos Scortecchini con las penas de 25, 12 y 10 años respectivamente.
Debemos contemplar que esta sentencia a Díaz Bessone, es
sólo una de las tantas que debería haber en nuestros país y no sólo pone de
manifiesto que la justicia existe (lenta, demorada, con falencias, pero justicia
al fin y al cabo) sino que estos juicios
se constituyen como procesos movilizadores, no sólo para la familia de las víctimas,
sino para la sociedad toda y que logran accionar en nosotros procesos de liberación entendidos estos desde
el punto de vista de la reconstrucción de nuestra historia.
A raíz de estas sentencias tenemos la responsabilidad
como ciudadanos de ser participes activos en el ejercicio de nuestra memoria colectiva, de ser los primeros
en velar por una justicia que juzgue a los genocidas que han causado tanto
dolor en nuestro pueblo, porque de alguna manera, ningún dolor nos debe ser
indiferente, ya que también es nuestro dolor.
Sólo así con memoria, podremos lograr que el antónimo de
olvido sea justicia.
Sol A. Silva.

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