domingo, 22 de abril de 2012

“¿Es posible que el antónimo de ‘el olvido’ no sea ‘la memoria’ sino la justicia?” - Yosef H. Yerushalmi




Foto: Sol Silva
El pasado 26 de marzo, en los tribunales rosarinos se dictó sentencia firme al ex jefe del segundo cuerpo del ejército Ramón Díaz Bessone, acusado de delitos de lesa humanidad perpetrados durante la última dictadura militar.
Después de largos procesos que duraron alrededor de 2 años Díaz Bessone obtuvo la pena máxima que lo condena a cadena perpetua , por ser el autor de al menos 13 asesinatos y llevar a cabo privaciones ilegitimas de la libertad durante la dictadura.



El tribunal Oral Nº2 conformado por  Otmar Paulucci, Beatriz Cavallero y Jorge Venegas Echagüe, dispuso que Díaz Bessone junto con el ex policía José Rubén Lofiego cumpla con la pena de prisión perpetua y cárcel común de el sistema penitenciario.
Así mismo también se condeno a los ex policias Mario Marcote, Ramón Vergara y José Carlos Scortecchini con las penas de 25, 12 y 10 años respectivamente.
Debemos contemplar que esta sentencia a Díaz Bessone, es sólo una de las tantas que debería haber en nuestros país y no sólo pone de manifiesto que la justicia existe (lenta, demorada, con falencias, pero justicia al fin y al cabo) sino que  estos juicios se constituyen como  procesos  movilizadores, no sólo para la familia de las víctimas, sino para la sociedad toda y que logran accionar en nosotros  procesos de liberación entendidos estos desde el punto de vista de la reconstrucción de nuestra historia.

A raíz de estas sentencias tenemos la responsabilidad como ciudadanos de ser participes activos en el ejercicio de  nuestra memoria colectiva, de ser los primeros en velar por una justicia que juzgue a los genocidas que han causado tanto dolor en nuestro pueblo, porque de alguna manera, ningún dolor nos debe ser indiferente, ya que también es nuestro dolor.
Sólo así con memoria, podremos lograr que el antónimo de olvido sea justicia.

Sol A. Silva.




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